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viernes, 5 de octubre de 2007

T4


He ido un poco más allá y creo que he descifrado el nombre en clave de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, T4, (Ten 4 horas) para poder coger el próximo vuelo o, Terror 4, como si fuera la 4ª entrega de una película sin fin. Tras una larga jornada sin incidencias de vuelos y aeropuertos en mi viaje a Vietnam (Charles de Gaulle, Kuala Lumpur, Hanoi, Ho Chi Minh, Zurich, Camboya…), por fin regreso a la afamada T4 de Madrid y voilá, pierdo el vuelo que me traería a casa. Me da que es una estrategia de Aena y las cafeterías y tiendas del aeropuerto, ya sabes, si te queda algún resto de dinero, es un buen lugar para gastar, sobretodo si estás enojado, aburrido, cabreado… compra).

GATE 13, FLY 13 EN LA T4


Gente que deambula y vaga por la Terminal como fantasmas en busca del vuelo perdido. Mostradores de información a tope (como si regalaran viajes o souvenirs). Máquinas de auto check-in que no las entiende ni el que las diseñó o si has estudiado informática en Harvard. De cualquier manera, para mí ha sido un placer fotográfico, ya que en mi espera he podido realizar esta serie de fotografías en las cuales he reflejado la impresión que la Terminal me ha causado. Pero sí he de decir que me ha gustado el proyecto de Lamela (aunque no funcione), más bien parece un parque temático de la historia de la aviación.

TURISTA ACCIDENTAL EN LA T4



Y no nos engañemos, de todas las compañías aéreas con las que he volado, la peor es Iberia, of course, vamos, que no te dan ni una toallita para limpiarte la cara, amén de que se te ocurra llamarles para pedirles algo en pleno vuelo y, si es de noche, muérete llamándoles. Y si al final tienes suerte y aparecen, la expresión de su cara es algo así como “no pretenderá que salte del avión sin paracaídas. No comprende que anoche salí con los compañeros y estaba echado una cabezadita, ande duerma que son las 3 de la mañana hora aviar”.

LAST CALL


Viendo las fotos y suponiendo que la mayoría de los mortales ha sufrido en este camuflado Guantánamo (que les ha dado por llamar aeropuertos), he querido darles una nota de humor y, si de verdad se han sentido identificados con alguna anécdota de las que he contado, tienen que hacérmelo llegar para saber que no soy la única víctima sobreviviente de esta tortura

EN TRÁNSITO


No sé si lo que voy a contar solo me pasa a mí o es algo generalizado y no me había parado a pensarlo hasta ahora. Se trata de lo siguiente: En el momento de la recepción de las maletas en la cinta transportadora, no sé por qué, siempre tengo unos deseos irrefrenables de que la maleta perdida sea la de otro compañero o amiguete del grupo y, no es que sea falta de compañerismo, sino que se trata de lo que viene después…, la reclamación, las caritas de alegría de los demás viendo que poseen su pequeño tesoro y, lo más cruel, tener que estar mendigando ropas y calzoncillos a los demás, a la espera de que te entreguen la tuya 3 días después, si es que aparece, claro está. Pero siempre podemos pensar en la famosa indemnización por pérdida, pero tal y como está el euro, creo que no te da ni para dos camisetas del cocodrilo.

ON TIME


Y las maletas parece ser que hacen un recorrido turístico por todo Madrid antes de salir en la cinta (motivo por el cual perdí la conexión de mi siguiente vuelo). Sinceramente prefiero la imagen de aquel hombrecillo que aparecía al comienzo de la cinta y se despachaba a gusto lanzando las maletas. Pero el consuelo me llega de mano del aeropuerto de Roma, ya que al amigo Jorge le pedieron la maleta cuando hizo escala en su viaje a Vietnam y creo que todavía la está esperando. Resulta que el tío es adivino y viendo el desastre de organización en el aeropuerto de la capital italiana, presagió la pérdida. Menos mal que su destino era Vietnam, que si es Reykiavik, lo veo cazando osos para abrigarse.

Este fin de semana me tocará volar de nuevo. Pero prometo por la Caja de los Vientos de Pandora, que les contaré lo bueno y lo malo de mi nueva odisea (si en el fondo uno tiene algo de masoca…, pero, Terror 4 con dos terrones de azúcar, plis). Y como un buen madrileño diría, de la T4 al cielo.